miércoles, 26 de abril de 2017

Muestra 1: Reflexión sobre el uso del lenguaje no verbal en el aula de ELE

Reflexión sobre el uso del lenguaje no verbal en el aula de ELE
La recogida de muestras en nuestro porfolio es considerada como elemento fundamental, ya que se presenta como un buen instrumento de autoevaluación. Como ya mencioné en mi punto de partida, mi experiencia como profesora de ELE es reducida; por ello, he considerado oportuno escoger como primera muestra la segunda actividad de la asignatura de Metodología. Esta asignatura me ha ayudado mucho a dar perspectiva a mi labor como docente; así como a reflexionar detenidamente sobre el importante papel del lenguaje no verbal en el aula de ELE, y consecuentemente de LE.

Esta actividad consistía en realizar una observación  sobre la gestión en el aula de una profesora de ELE, Berta .Nos centramos en analizar exclusivamente  su posición en el aula; así como, la comunicación no verbal del discurso del aula surgida  de la interacción  académica entre Berta y sus alumnos.  Se procedió, en primer lugar, a contextualizar la grabación; en segundo lugar, se realizó el análisis atendiendo a tres partes bien diferenciadas que se corresponden con las secuencias: presentación inicial de la profesora, actividad brainstorming o lluvia de ideas y la actividad de la canción. Por último, se llevó a cabo una reflexión personal, tal y como se especificaba en el contenido del informe.


La grabación se desarrolla en un aula relativamente pequeña, la pizarra blanca ocupa la pared frontal entre la mesa con material del profesor y la puerta de entrada, en torno a ella se disponen en forma de U las sillas/mesas de los estudiantes que conforman la clase. Estos cinco estudiantes de distintas nacionalidades (así lo deducimos al especificar Berta: “Los ingleses”, implicatura conversacional: los otros no lo son), distintas culturas (aspecto físico nos indica que algunos son de origen asiático: aspectos intersomáticos) y distintas edades (aunque todos ellos jóvenes).  Entre la U que conforma la distribución del mobiliario y la pizarra de enfrente se encuentra un hueco  en el cual actúa la profesora (ya analizaremos cómo).

Sobre la clase y la profesora

Primera fase: saludo inicial e introducción del tema. Lo primero destacable son los aspectos intersomáticos: los atuendos y las gafas; que en este caso comunican de manera intencional. En segundo lugar, la posición de la profesora. Se sitúa de pie   en el centro de la clase frente a la pizarra y justo en el medio de la U, lo  cual le asegura una distancia sociocultural y académica adecuada, facilita la comunicación visual y afianza la percepción de sus movimientos faciales y gestuales  al hablar; favoreciendo así, la interacción no verbal, consciente o inconsciente, con sus alumnos. Y por ende, la acción lingüística. Finalmente, señalar que su postura es en todo momento relajada, nada ofensiva y mantiene una sonrisa continua en toda la secuencia.  Algunos ejemplos ilustradores  en esta parte son los signos no verbales que Berta emplea. Estos  cumplen funciones tales como las  de sustitución (con la mano indica 60) o repetición y confirmación (levanta índice, levanta los dos pulgares). Además, todo ello acompañado de elementos prosódicos como el cambio de ritmo o elevación del tono de voz ocasionalmente; de esta manera, logra enfatizar ciertos elementos y asegura que el proceso de comunicación se realice con éxito.

Lluvia de ideas

La segunda fase de la secuencia se corresponde con la actividad de lluvia de ideas o brainstorming. La profesora continúa con la misma postura y en la misma posición; lo cual favorece la escucha activa: mantiene contacto visual con todos, asiente, señala y emplea sonidos para indicar que la función fática está presente. Su campo visual ayuda a afianzar esta escucha activa, su mirada atenta y dinámica transmitiendo tranquilidad y seguridad  a los estudiantes. Si a esto se suma su continua sonrisa produce una dinámica de grupo que parece dar cabida a todo tipo de aprendizajes y estilos cognitivos, fomentando además una actitud positiva hacia el error. Nuevamente observamos gestos que realizan funciones y ayudan en la recepción del mensaje. Por ejemplo, sustitución del mensaje oral y/o repetición/confirmación ( señala a los ingleses;  uso de la mímica: pantalones de campana, flequillo, manifestaciones o barricadas; asiente y dice “jipi”), regula el mensaje ( levanta la mano para indicar al alumno que casi obtiene la respuesta), camufla o debilita el mensaje ( cuando uno de los alumnos nombra a Marilyn Monroe pero no lo apunta en el encerado), contradice el sentido del mensaje verbal ( con la cabeza niega levemente y lo acompaña con la expresión facial). Nuevamente, todo ello acompañado de elementos prosódicos tales como la entonación, el ritmo, el tono o la  intensidad (“El REY”, “muy muy importante” o “toc,toc,toc estudiantes”).
Escucha activa
La tercera parte se corresponde con la actividad de la canción. Es destacable el cambio de  posición de Berta, acercándose a los estudiantes en la distribución de fotocopias y manteniéndose  un poco más apartada en el lateral durante la escucha y realización del ejercicio; evitando interrumpir a los estudiantes. Aun así, la profesora conserva cada una de las premisas adoptadas durante la grabación. De esta manera, observamos  nuevamente  elementos cinésicos  según la clasificación del DTCELE se corresponden con ilustradores (dobla el papel y lo une al acto de habla), emblemas (“vamos a escuchar la canción” y señala el oído) o expresivos-afectivos (sobre todo los faciales). Como hemos dicho la postura, los elementos prosódicos, el contacto visual, la expresión y los gestos se mantienen hasta el final a fin de asegurar la escucha activa.

Reflexión
En este último punto desarrollaré una breve reflexión personal. En primer lugar, pese a no tener experiencia en la enseñanza de ELE, he observado el paralelismo existente entre el uso del lenguaje no verbal en el discurso del aula de ELE y otras LE, en mi caso inglés. En segundo lugar, me ha permitido llegar a la consideración de que hasta ahora yo, como docente, había infravalorado la comunicación no verbal. Esto es, evidentemente es una herramienta más de la que he dispuesto a diario consciente o inconscientemente; sin embargo, en este efecto espejo con Berta es cuando realmente la puedo calificar de potente, significativa y pertinente. Son muchas las veces en las  que recurrimos a otras muchas herramientas pedagógicas que, sin embargo, no dan tanto rendimiento con un relativo esfuerzo. En tercer lugar, he tomado conciencia sobre el mejorable contacto visual que he mantenido dentro del aula, buscando con la mirada a aquellos alumnos más habilidosos para rellenar silencios; silencios, que por otra parte, entiendo ahora como necesarios en el proceso de algunos estudiantes. Para concluir, señalaré que  no cabe duda de que las  bondades de la comunicación verbal son muchas. No obstante, es destacable que un uso adecuado de ella depende de  ese microcosmos que citaba Tusón. El entorno tanto en lo que se refiere a macrocontexto como microcontexto hace que  a veces no resulte demasiado exacta la ecuación rendimiento/esfuerzo y sea entonces cuando se desvirtúe el concepto. No es de extrañar que con todo esto: “Los planes curriculares actuales consideran que la enseñanza de la comunicación no verbal es indispensable para la adquisición de lenguas extranjeras. En el ámbito hispánico se ha desarrollado una metodología estable en los últimos años, que ha permitido la inclusión de los signos no verbales en el aula de español” (Cestero 2004; Poyatos 2006).

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